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Declaraciones Ambientales de Producto (DAP/EPD): transparencia ambiental y palanca estratégica en el sector de la construcción.

Las Declaraciones Ambientales de Producto (EPD, por sus siglas en inglés) se han consolidado como una herramienta clave para aportar transparencia ambiental, comparabilidad y credibilidad en mercados cada vez más exigentes. En el sector de la construcción —donde los materiales y productos determinan una parte sustancial del impacto ambiental de los edificios— las EPD desempeñan un papel estratégico tanto para fabricantes como para prescriptores, promotores y administraciones públicas.

¿Qué es una EPD? (Etiqueta ambiental tipo III)

Una EPD es una etiqueta ambiental tipo III, conforme a la norma ISO 14025, que comunica información cuantificada, objetiva y verificada sobre el comportamiento ambiental de un producto a lo largo de su ciclo de vida. A diferencia de otras ecoetiquetas:

  • No establece umbrales ni juicios de valor (“mejor” o “peor”).
  • Presenta resultados basados en un Análisis de Ciclo de Vida (ACV).
  • Está verificada por un tercero independiente, lo que garantiza su fiabilidad.

Las EPD se elaboran bajo Reglas de Categoría de Producto (PCR) específicas, que definen cómo debe realizarse el ACV y cómo presentar los resultados para asegurar la comparabilidad entre productos equivalentes.

Etapas o fases para la elaboración de una EPD

La elaboración de una EPD es un proceso técnico y estructurado que suele seguir estas fases:

  1. Definición del alcance y selección de la PCR
    Se identifica la PCR aplicable al producto y se definen los límites del sistema (por ejemplo, de la cuna a la puerta, de la cuna a la tumba u otros).
  2. Recopilación de datos e inventario del ciclo de vida (LCI)
    Se recogen datos primarios del proceso productivo (consumos energéticos, materias primas, residuos, emisiones) y datos secundarios de bases reconocidas cuando procede.
  3. Análisis de Ciclo de Vida (ACV)
    Se evalúan los impactos ambientales según categorías normalizadas (cambio climático, agotamiento de recursos, acidificación, eutrofización, entre otras).
  4. Redacción de la EPD
    Los resultados del ACV se estructuran conforme a la PCR y al formato del programa de EPD correspondiente.
  5. Verificación externa
    Un verificador independiente revisa el estudio y valida la EPD.
  6. Registro y publicación
    La EPD se registra en un programa oficial y se pone a disposición del mercado, generalmente con una validez de cinco años.

Beneficios de disponer de una EPD para un fabricante

Desde la perspectiva del fabricante, contar con una EPD va mucho más allá del cumplimiento normativo:

  • Credibilidad y transparencia
    La verificación independiente refuerza la confianza de clientes y prescriptores.
  • Ventaja competitiva
    En mercados maduros, disponer de EPD puede ser un factor decisivo frente a competidores sin información ambiental verificada.
  • Acceso a nuevos mercados y proyectos
    Especialmente en obra pública y proyectos con altos estándares de sostenibilidad.
  • Mejor conocimiento del propio proceso productivo
    El ACV revela puntos críticos en los flujos de materiales, energía, vertidos y resíduos, entre otros, a lo largo del ciclo de vida del producto.
  • Preparación para futuras exigencias regulatorias
    Anticiparse reduce riesgos y costes de adaptación.

El rol de las EPD en el sector de la construcción

El sector de la construcción es uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo de recursos. En este contexto, las EPD se han convertido en un instrumento esencial para la toma de decisiones informadas.

Las EPD permiten:

  • Comparar productos de construcción con criterios homogéneos.
  • Calcular el impacto ambiental de edificios completos, ya que los datos de las EPD alimentan herramientas de ACV de edificios.
  • Contribuir a certificaciones de edificación sostenible (como LEED, BREEAM o VERDE).
  • Responder a licitaciones públicas verdes, donde la información ambiental verificable es cada vez más exigida.

Para arquitectos, ingenierías y promotores, las EPD aportan la base técnica necesaria para diseñar edificios con menor huella ambiental.

El ACV como motor del ecodiseño de productos

Uno de los mayores valores añadidos de una EPD reside en el Análisis de Ciclo de Vida que la sustenta. El ACV no es solo una herramienta de reporte, sino un instrumento estratégico de mejora.

Gracias al ACV, los fabricantes pueden:

  • Identificar las etapas más impactantes del ciclo de vida (materias primas, consumo energético, transporte, fin de vida, etc.).
  • Evaluar escenarios alternativos de diseño, materiales o procesos productivos.
  • Reducir impactos ambientales sin comprometer prestaciones técnicas.
  • Innovar en productos más eficientes, durables y circulares.

Este enfoque convierte a la EPD en una palanca directa para el ecodiseño, alineando sostenibilidad ambiental, eficiencia productiva y competitividad empresarial.

Conclusión

Las Declaraciones Ambientales de Producto se han convertido en una pieza clave del nuevo paradigma de la construcción sostenible. Aportan transparencia, rigor técnico y comparabilidad, al tiempo que ayudan a los fabricantes a mejorar sus procesos y productos. En un contexto regulatorio y de mercado cada vez más exigente, las EPD no solo responden a una demanda informativa: anticipan el futuro del sector, donde el desempeño ambiental será tan relevante como el técnico o el económico.

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